Este laboratorio se interroga sobre los imaginarios futuros a través de las especies, los paisajes y extinciones contemporáneas. La extinción de una especie puede entenderse como un detalle minúsculo desde una perspectiva mayor, la de la escala geológica. Pero hasta el detalle minúsculo, aquel que apenas se deja ver al microscopio, se inserta en una escala mayor, planetaria. Todo es pues diseñado, convertido en imagen, bien sea por el viento, el agua, el brote de una semilla, el paso de las pezuñas, por el ansia humana de control, y la virtualidad del algoritmo que multiplica los cálculos hasta establecer e imponer predicciones.

Este seminario nace con la intención de abordar esa secuencia de narrativas y futuros múltiples necesitados de imaginaciones críticas que hagan viables sus itinerarios más deseables. Se diseña además desde un lugar específico, un pueblo del noroeste español, minúsculo según qué escalas. La parte remite al todo, siendo este territorio sacudido por gran parte de los conflictos señalados, fruto de los códigos que diseñan el sector primario. Estos códigos modelan la demografía, la relación entre especies, el relieve del suelo, aquello que comemos o lo que respiramos. Hoy es difícil distinguir todos los niveles de complejidad que arrojan como fruto ese diseño. En medio de ello, la abeja de Marx ha logrado romper el viejo techo de cristal –”la mejor abeja es siempre menos hábil que el peor arquitecto (Marx, 1975)”– para recordarnos que sus sueños también van más allá de los algoritmos.

Estos territorios están poblados también de otras presencias, no siempre escuchadas, no siempre admitidas ni tenidas en cuenta. Ellas nos revelan otras posibilidades, otros pactos, otras cosmopolíticas, a la vez que nos muestran maneras alternativas de habitar un territorio común. El territorio no es homogéneo ni detenta futuros estables. Se trata más bien de un campo de batalla, un espacio-tiempo especulativo siempre por hacer. Un lugar desde el que recomponer nuestras teorías, desde el que mirar con atención, sobre el que hacer conjeturas. Un lugar donde se contraponen realidad y ficción, desde el que pensar e imaginar otros futuros posibles. Un espacio intermedio, entre paisajes desoladores producidos por azotes extractivistas y la presencia de múltiples vitalidades emergentes.